9/10/2014

95 | La plaga


Mi segundo despojo de la temporada.

LA PLAGA

Deberías airearte un poco porque hueles mal. Así rezaba el cartel que colgaba en mi esquina. Miré a lado y lado. Nadie. Alcé un brazo y luego otro para comprobar si era cierto. Así era. Apestaba. Decidí regresar al albergue. Necesitaba una ducha. Mientras caminaba, las moscas zumbaban alrededor, las personas cambiaban de acera y los comercios cerraban. Al llegar a la avenida me rodearon varios coches de policía. Unos agentes hermetizados me metieron en un furgón. No sé cuanto duró el trayecto. Mucho. Me trasladaron a un recinto donde la basura se amontañaba. Allí me dejaron, a mi aire, pero no estuve solo mucho tiempo

26/9/2014

94 | El tren


Mi primer despojo de la temporada, escrito hace semanas y publicado ahora que tengo un ratito.... espero que os guste porque tengo las palabras algo oxidadas... pronto podré decir porqué... Porqué no escribo. Respecto al dibujo... hoy no estaba demasiado inspirado así que me he dejado llevar.

Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, ya no. Él la busca al entrar. Se sienta cerca. Jamás la mira directamente, prefiere su imagen reflejada en el barrido de calles que se proyecta en el cristal. La descubrió hace meses, traqueteando en el asiento con sonrisa amplia, mucho antes de que sus ojos se oscurecieran y sus manos empezaran a temblar. Hoy se ha levantado dispuesto a dar el paso. Ha reunido fuerzas para sentarse junto a ella y hablarle, aunque sea del tiempo, pero corre en su contra. Ella abandonará el tren, y a él todavía le quedarán estaciones para llegar a su destino.

Espero vuestras críticas, pero no os paseis demasiado, que estoy sensible. je, je.

31/5/2014

93 | La Sirena-Perro


La sirena Perro


Tiene el olfato más fino que existe, capaz de oler un caballito de mar a veinte islas de distancia y cuando nada es la más rápida de todas. Su tesoro más preciado es un hueso de ballena que lleva royendo desde hace varios años. Le gusta perseguir a las langostas, jugar con las tortugas y no le dan miedo los tiburones. Cada vez que un barco navega sobre su territorio, ladra burbujas que emergen a la superficie como notas musicales, y si hay perros sueltos en cubierta se ven arrastrados a saltar por la borda. Durante varios minutos juguetean en el agua pero al final del pataleo, los perros caídos se ahogan irremediablemente y la Sirena-perro vuelve desconcertada a casa. Mientras mira su fabulosa cola de pez, se pregunta por qué trágica ironía evolutiva el resto de perros del mundo tienen esas inútiles patas traseras que los condena a la extinción, y se alegra de ser diferente.

Microrrelato presentado al certamen ENTC

19/5/2014

92 | Para quererte mejor


Ya ha pasado todo. Ha pasado la 1ª Jornada del Microrrelato en Barberà del Vallès. Ha pasado la charla de Ginés Cutillas sobre microrrelato y corto cinematográfico, ha pasado también la comida "de germanor" que decimos por aquí. Conversaciones interesantes alrededor de un plato de butifarra con "mongetes" y alioli para postrear con algo parecido a revuelto de natillas que no estaba mal (eso no era Crema Catalana). Luego: la lectura y reparto de micros tuneados.

Muchas serán las crónicas que se harán en los blogs de los asistentes, muchas las anécdotas, no quiero extenderme demasiado. La cuestión es que mi microtuneado fue a parar a brazos de una amiga: Elysa Brioa. Sé que el dinosaurio despojado se amoldará perfectamente a su nuevo hábitat, merced al cariño y simpatía que desprende Elysa, Y es que debía venir para llevárselo a casa. También sé que el dinosaurio perdido no podía ir a para más que a manos de una amigo o amiga, pues todos los asistentes  lo son.

Los allí reunidos saben que mi voz y mi timidez no se llevan demasiado bien con el micro, en el más amplio sentido de la palabra, en este caso ni con el micrófono ni con el microrrelato que leí. Me consta que lo destrocé con mi voz temblorosa. Por este motivo lo cuelgo por aquí para que comprobéis que no era un sin sentido, o quizás si...


Para quererte mejor

Nos lamentamos, hipócritas, de no haberlo visto venir hasta que fue tarde. Desde pequeño sintió una atracción irracional por la luna. Le aullaba en el balcón siempre que se llenaba. Luego empezó a salir de noche. Regresaba al alba, agotado y mugriento.

Pedro aceptó al niño aunque no era suyo. Soportó aullidos, cacerías de ratas, gatos callejeros y la macabra colección de trofeos. Se resignó durante años, hasta que desapareció el primer vecino. Entonces me dejó.

Hoy llevaré a mi hijo a la cabaña del bosque donde da inicio la historia. Espero que la escopeta de Pedro siga donde la dejó, junto a la despedazada caperuza roja.

Ha pasado También la presentación en Diarium de los libros "Precipicios Habitados" de Mar Horno y "Verde como el hielo" de Pedro Sánchez Negreira. La presentación del libro "Despojos del Rec" en la fábrica MORITZ de Barcelona con el excepcional maestro de ceremonias Pedro Herrero y la fabulosa representación de varios de los micros engarzados por Miguelángel Flores en una pieza teatral interpretada de forma magistral por Maria Lesmes y Julia Lora. 

Pasaron también las despedidas, y ahora solo quedan los recuerdos y las ganas de volver a encontrarnos.

Fernando Martínez




12/4/2014

91 | Final de autor



Final de autor

El personaje secundario bajó al sótano y mató al escritor, que aún se obstinaba en concluir el relato. Muerto el creador solo restaba deshacerse de las pruebas. Manuscrito y cadáver fueron quemados en el patio trasero de la hacienda. Todas las copias ardieron excepto una en la que el personaje secundario no había sido asesinado aún.

Días más tarde, en un mugriento cuarto de pensión, el personaje dudaba que nombre ponerse para concluir el relato según su conveniencia, ajeno al puñal inexorable que se cernía sobre él desde las sombras.

Este micro ha sido publicado en L'INDEPENDENT de abril de 2014. Se trata de un "despojo" reciclado.

19/3/2014

90 | Último verano en Nunca Jamás



Todo niño de ciudad debería tener un pueblo al que ir en verano, con un primo que le enseñara a vivir: Explorar cuevas prohibidas y besar a las chiquillas, dar de fumar a los murciélagos, pescar con cucharilla y montar en moto. Aunque fuera la carraca del tío Aurelio. Aunque solo pudieran conducirla por caminos de cabras. ¡Qué inolvidable! El viento removiendo el pelo sin casco. ¡Qué emocionante! Saltar barrancos, hacer carreras hasta el límite, hasta más allá del límite. ¡Qué tragedia! Las piedras sueltas del barranco.
Todo niño de ciudad debería tener un primo en el pueblo, incluso yo.

Con este microrrelato cumplo un año de colaboración con el diario local L'Independent de Barberà. Un año entero publicando un microrrelato al mes. Un año lleno de pequeñas historias que no siempre entiende todo el público, pero un año donde muchos de los lectores de este diario han tenido su primer encuentro con la microliteratura. Gracias a L'Independent por esta labor.

Además este "Último verano en Nunca Jamás" ha resultado finalista en el concurso WONDERLAND de Radio4 de Rne. Cosa que me hace estar feliz, pero no como una perdiz, que las perdices de los cuentos siempre acaban horneadas o en pepitoria y yo prefiero seguir vivito y coleando hasta mi próximo relatito.

26/1/2014

89 | Viaje de aventura






Ilustración publicada en el libro de texto Nou Estímul de Editorial Barcanova

Si sigo así acabaré pegándome un tiro, que las pistolas las cargará el diablo pero yo me basto y sobro para volarme los sesos. Mi madre siempre decía: Alfonsín, si no quieres problemas no destaques. Por eso, nada más llegar, compré el revolver y el sombrero. Por eso bebo whiskys de un trago y me hago llamar Billy. 

En cinco días regresaré, y la bruja de la agencia me va a oír. El folleto ensalzaba la aventura, pero no decía nada del peligro que se corría. Si quiero volver de una pieza debo aprender a disparar. Suerte que el forajido al que desbanqué en el póker se ha ofrecido a enseñarme amablemente. Me ha citado a las doce en punto, frente al Saloon.

Versión extendida del microrrelato que presenté a REC.  

25/11/2013

88 | Desaramago


Esta mañana he necesitado releer a Saramago. Me gusta Saramago en primavera aunque su prosa recuerde al Verano de Vivaldi. Me gusta su forma de enramar historias. Me gusta tanto, que querría aprender portugués para apreciarlo sin el filtro de Losada. Pero no lo hago, cosas de haber nacido perezoso. Esta mañana he caminado descalzo y hambriento hasta la estantería donde vive mi colección. Al extraer el “Ensayo sobre la ceguera” se han caído las palabras al suelo. Acero y piedra, de golpe, pluma y nube relamiendo el aire, jilgueros —en plural— y avión —en singular— han volado por la ventana aprovechando que estaba entreabierta. Apresurado, he recogido el resto para evitar fugas. Las he reinsertado avivadamente entre las páginas, al batiburrillo, sin miramientos ni concierto. Lo curioso es que al leerlo, el libro seguía teniendo sentido. Otro sentido, pero sentido al fin y al cabo. Por un momento la tentación de registrarlo se ha apoderado de mí, pero bien mirado, mi ídolo en persona —o en espíritu– me ha hecho un regalo exclusivo. He creído desconsiderado compartirlo, así que he devuelto a la estantería el ejemplar reconstruido y he salido a comprar uno nuevo para esperar la próxima primavera.


Con este microrrelato participo en ENTC en el mes de noviembre. El tema? La palabra inventada.